Tomar un café justo antes de echarse una siesta de veinte minutos se ha convertido en una de las recomendaciones más repetidas por expertos en productividad y bienestar. En Estados Unidos ya tiene hasta nombre propio: coffee nap. Lo curioso es que, sin saberlo, muchos españoles llevan décadas practicando exactamente lo mismo.
Cada verano ocurre lo mismo. Después de comer, el calor aprieta, el ritmo baja y el cuerpo pide un pequeño descanso. La siesta forma parte de nuestra cultura desde hace generaciones y, aunque durante años se ha asociado más al tópico que al bienestar, la ciencia lleva tiempo reivindicando que una cabezada breve puede mejorar la concentración, el estado de ánimo e incluso el rendimiento durante el resto del día.
Suscríbete a revista FETÉN
Cine, lujo y experiencias únicas.
Recibe cada número de revista FETÉN directamente en tu bandeja de correo,
totalmente gratis.
Ahora esa costumbre ha cruzado el Atlántico con una imagen renovada. Ya no se habla simplemente de echarse una siesta. Ahora se habla de coffee nap, una expresión que podría traducirse como “la siesta del café” y que está ganando popularidad en Estados Unidos como uno de los mejores trucos para recuperar energía.
La propuesta resulta, a primera vista, contradictoria. ¿Tomar café para dormir? Precisamente ahí está la clave.
La cafeína no actúa de forma inmediata. El organismo suele tardar entre quince y veinte minutos en empezar a notar sus efectos. Ese margen coincide prácticamente con el tiempo que muchos especialistas consideran ideal para una siesta reparadora. Si la cabezada no supera esos veinte minutos, es posible despertarse justo cuando la cafeína empieza a hacer efecto, combinando el descanso con el impulso estimulante del café.
El resultado, según quienes practican esta técnica, es una sensación de mayor claridad mental y menos pesadez que la que suele aparecer después de una siesta demasiado larga.
Mariela Garriga
Protagoniza la nueva edición de Revista FETÉN.
Hoteles con alma, grandes entrevistas, escapadas exclusivas, gastronomía, cultura y experiencias para disfrutar sin prisas.
Leer la revistaY probablemente ahí esté el error más habitual del verano.
Con el calor es fácil pensar que el cuerpo necesita dormir una hora o incluso más. Sin embargo, esas siestas prolongadas suelen provocar el efecto contrario: despertarse con sensación de aturdimiento, desorientación y más pereza que antes de acostarse.
Una cabezada breve, en cambio, permite descansar sin entrar en fases profundas del sueño, que son las responsables de esa desagradable sensación de “no saber ni qué hora es” al abrir los ojos.
Eso sí, el momento también importa.
Muchos especialistas recomiendan que la siesta llegue aproximadamente entre siete y nueve horas después de haberse despertado por la mañana. Es entonces cuando nuestro organismo experimenta un descenso natural del estado de alerta y ese pequeño descanso resulta más eficaz.
Quizá por eso la sobremesa siempre ha sido el momento perfecto, aunque durante décadas lo hayamos atribuido únicamente al calor o a una comida demasiado abundante.
¡FETÉN ya en tu teléfono!
Disfruta de una nueva experiencia visual. Todo el contenido de Revista FETÉN, ahora en la palma de tu mano.
Resulta curioso comprobar cómo una costumbre tan nuestra vuelve convertida en tendencia internacional simplemente porque alguien le ha puesto un nombre en inglés.
Quizá el coffee nap no sea el último invento americano. Quizá sea, simplemente, la demostración de que algunas de las mejores ideas ya estaban en nuestras casas mucho antes de hacerse virales.
Y quién sabe si este verano, después de comer, bastarán un café y veinte minutos de descanso para comprobar que, una vez más, la tradición y la ciencia pueden ir de la mano.










