DANI PÉREZ PRADA Y MOCHY

 “Mantengo diálogos y soliloquios con mi perro cuando estoy solo. Desde fuera podemos parecer algo excéntricos, pero son nuestros amigos, no nuestras mascotas, y yo hablo con todos mis amigos” 

y que le gusten los perros By Lala Rod

Dani Pérez Prada lleva desde los 15 años dedicándose al mundo del cine, la televisión y el teatro. Actualmente podemos verle en la serie El Pueblo donde interpreta a Nacho, uno de los nuevos habitantes de Peñafría. Y allí precisamente ha podido compartir un día de grabación con su perro Mochy que hizo un gran trabajo en su primera incursión como actor perruno. 

Solo una de las muchas historias que Dani ha vivido junto a Mochy desde que decidió adoptarlo dándole una vida muy diferente, ya que su destino era convertirse en perro guía de la ONCE. Precisamente por su buena educación, Dani nos cuenta que cuando es necesario es fácil llevarle a los rodajes. Y justamente ahora estamos muy felices de poder contaros que Nacho, su personaje en esta serie, volverá con la cuarta temporada. Estaremos muy pendientes por si volvemos a ver a Mochy por las Tierras Altas sorianas.

 Sobre las tablas le disfrutamos con Principiantes, generando un éxito tras otro y con una gran acogida de público y crítica.

Hablamos con él sobre su vida con este maravilloso compañero peludo, de las leyes a favor de los animales en España, sobre sus nuevos proyectos y mucho más.

Revista Fetén

Entrevista a Dani Pérez Prada By Lala Rod

Lala Rod: Los Mochis son uno de los dulces japoneses más típicos, ¿el nombre de tu perro se debe a eso? Y de no ser así, ¿por qué ese nombre?

Dani Pérez: Aquí hay una anécdota curiosa, porque yo no tengo nada que ver con su nombre. Mochy es un perro que adopté en su momento de la Fundación ONCE del Perro Guía. Hace 7 años yo echaba de menos tener perro en mi piso de Madrid, aunque sabía que no me podía ocupar debidamente de las necesidades que derivan de tenerlo. En aquel momento no trabajaba tanto pero ya llevaba un ritmo algo intenso de rodajes y viajes, así que se me ocurrió que educar a un futuro perro guía durante un tiempo me brindaba la oportunidad de quitarme ese “mono” de perro. Por ley estos cachorros pueden entrar a cualquier establecimiento, excepto un quirófano, así que no tendría ningún problema en llevármelo a rodajes, teatros, medios de transporte, salas de conciertos, restaurantes… de hecho en eso consiste la labor del educador. Pues bien, a los cachorros les ponen el nombre en la fundación. Van siguiendo el orden alfabético para identificar las camadas, y a la de Mochy le tocó la “M” (a su hermana la llamaron Mafalda). Lo curioso de la cosa es que en la Fundación no solo tienen hembras para parir, sino que también colaboran con externos que donan sus cachorros. Cuando me quedé a Mochy (tiene una leve displasia en la pata que le impide haber sido perro guía) me dieron su tarjeta de veterinario, y fue donde me cercioré de que efectivamente había sido donado a la ONCE y le habían rebautizado allí: el nombre que le habían puesto sus primeros dueños es el de PANCHÓN (que le pega muchísimo más).

L.R.: Cuéntanos vuestra historia, cómo se juntaron vuestros caminos y en qué te ha cambiado la vida.

D.P.: Cuando la ONCE me comunicó que Mochy, por su lesión, no podría ser perro guía, no tuve ninguna duda de que me quedaría con él. Cuando suceden estos casos, la ONCE brinda la opción de quedárselo el educador que lo ha tenido durante un año o bien buscarle una familia de adopción. Es poco probable que alguien que ha pasado un año con el perro no se lo quiera quedar, así que lo hice. Mochy es un perro especial, obediente por naturaleza y con un carácter digamos apocado. Realmente el que ha salido ganando con una vida mejor es él, puesto que al fin y al cabo los perros guías, más allá de su incalculable labor de compañía y ayuda, son perros de trabajo, que no deben relacionarse con otros perros y siempre obligados a cubrir las necesidades de sus dueños. Mochy ahora goza de una vida mucho más “gamberra”, perruna y sociable que la que le esperaba. Por mi constante vaivén de viajes y trabajo vive mayormente en casa de mi madre, que está rodeada de bosque y animales, así que no debería quejarse…

“No entiendo que se pueda ser tan miserable de dejar a un animal en una gasolinera. Hay que ser un auténtico hijo de perra para hacer algo así” 

L.R.: ¿Ha sido Mochy tu primer compañero peludo? ¿Algún otro animal de compañía antes?

D.P.: No. Después de pasarme toda mi infancia pidiendo a mis padres tener perro, por fin a los 13 años me llegó la alegría en forma de golden retriever llamado Gonso. Fue nuestro primer perro, por aquella época no se veían tantos perros de esa raza. Sobre todo en las películas y anuncios de Scottex, así que Gonso era la sensación en el barrio. Fue un perro majestuoso, canalla y con su carácter. Aprendí lo que es ocuparse de un animal, para lo bueno y para lo malo, y siempre le echaremos de menos en casa. Me emociona ahora hablar de él, porque fueron casi 15 años los que vivió y despedirse de él lo recuerdo como un dolor terrible. Puedo decir que me hice adulto y “persona” al lado de ese perro. Crecí con él y vivimos juntos los momentos más memorables de mi juventud. Un achuchón, rubio, allá donde estés.

Luego mi madre ha tenido una labradora maravillosa, Lupe, con la que ha aprendido el carácter tan distinto entre machos y hembras. Lupe es la perra más desobediente que conozco y a la vez la más cariñosa. Es el vivo ejemplo de dar sin pedir nada a cambio. La quiero con locura y tiene los ojos más bonitos del mundo labrador. Se ha convertido en la madre, hermana mayor y mejor amiga de Mochy a la vez.

L.R.: Por tu trabajo viajas mucho, ¿te acompaña Mochy en alguna ocasión? ¿Es cierto que hace un cameo en El Pueblo?

D.P.: Es complicado tener a un perro en un rodaje, pero por la educación que recibió Mochy para estar tranquilo en cualquier lugar, se hace más fácil con él. Lo llevo siempre que puedo algún día al rodaje en El Pueblo, ya que allí ya le conocen y le tienen mucho cariño. Lo cierto es que podría llevármelo a cualquier sitio, se porta increíblemente bien. ¡Y sí! En un capítulo de la 1ª temporada necesitaban a un perro en el asiento de copiloto de una camioneta y qué mejor opción que Mochy. No había más que plantarle sentado en el asiento y no se movió en ninguna toma. La verdad, es bastante más disciplinado que yo.

L.R.: Sabemos que también le cantas a Mochy acompañado de tu guitarra, ¿tiene predilección por algún cantante o género específico?

D.P.: (Risas).“Cantarle a tu perro con la guitarra” suena un poco a perturbado, pero lo cierto es que quien tiene perro sabe que hablar con ellos es algo cotidiano. Mantengo diálogos y soliloquios con mi perro cuando estoy solo y aunque nunca conteste en realidad lo hace con la mirada, porque obviamente yo sé que me entiende…  Desde fuera podemos parecer algo excéntricos, pero son nuestros amigos, no nuestras mascotas, y yo hablo con todos mis amigos. En cuanto a sus gustos musicales, tendrías que preguntarle a él. Por lo general tendrá que valerle con los popurrís de cosas variadas que le sirvo en casa. Sus quejas no serían admitidas a trámite.

L.R.: Una pregunta que siempre hacemos: ¿Crees que España es un país dogfriendly o aún queda mucho por avanzar? ¿Cómo lo ves en tu día a día o cuando tienes que viajar?

D.P.: Vamos avanzando, evidentemente. Poco a poco se van reconociendo derechos de los animales pero queda, como con muchas cosas más, mucho camino por recorrer. Sí que es cierto que nos estamos poniendo las pilas con el hecho de poder hacerles entrar en establecimientos, medios de transporte, etcétera, pero también depende mucho del territorio. En Madrid centro por ejemplo se nota que una ciudad tan llena de perros se ha ido haciendo más permisiva, pero conforme te vas alejando y abriendo el perímetro la cosa cambia, es más difícil entrar a cualquier lugar. No digamos ya fuera de las ciudades. Entiendo que no deja de ser un animal a ojos de los demás y que hay dueños y dueños, que a veces no lo ponemos fácil pero los perros ya no son animales descarriados como hace décadas y su educación casi siempre está más que demostrada.

Estoy muy a favor de esa pegatina en la puerta de los establecimientos que dice “perros BUENOS bienvenidos”, pero la cambiaría por “Perros BUENOS con dueños SENSATOS permitidos”. Nos haríamos un favor a todos.

“Estoy muy a favor de esa pegatina en la puerta de los establecimientos que dice “perros BUENOS bienvenidos”, pero la cambiaría por “Perros BUENOS con dueños SENSATOS permitidos” 

L.R.: En México fotografiaste a muchos perros abandonados que rondan por sus calles, ¿qué opinas sobre la alta tasa de abandono que existe en nuestro país?

D.P.: Una tragedia. Allí las cosas son muy distintas y es un país lleno de colores, música y comida rica, pero también con sus problemas y con miles de perros en las calles con sarna y enfermedades. Lo que más me impactaba era siempre sus caras de tristeza y desamparo. Son fotos que me duelen mucho y a la vez me recuerdan que esos perros existen, que no debería haber ni un solo perro abandonado o maltratado. No es fácil encontrarle solución a ese problema y no tengo palabras para poder alabar que exista gente que se dedique exclusivamente a recogerlos y cuidarlos. Las labores de los refugios y perreras deberían ser consideradas y protegidas mediante muchas más leyes y subvenciones. Nos queda mucha concienciación por delante. Todo eso de que los perros no son regalos de navidad o cumpleaños. No entiendo que se pueda ser tan miserable de dejar a un animal en una gasolinera. Hay que ser un auténtico hijo de perra para hacer algo así.

L.R.: Y llegando más lejos, ¿qué opinión te merecen las brutalidades que se comenten con los galgos después de la temporada de caza?

D.P.: Creo que son rasgos del primitivismo y el clasismo que nos asola en este país en cuanto a la caza. Opino que debes haber necesitado muchos abrazos de pequeño si eres capaz de ahorcar a un perro porque crees que “ya no vale”.

L.R.: Por fin se ha conseguido que los animales sean considerados seres vivos con sensibilidad y no cosas, algo que hasta ahora y aunque suene irrisorio, era así. ¿Cómo lo has celebrado con Mochy? ¿Estamos al fin logrando abrirles camino y darles voz?

D.P.: Me parece que llegamos tarde y espero que sirva para que poco a poco dejen de cometerse atrocidades contra los animales. Desgraciadamente eso va en nuestro comportamiento. Dejar de maltratarlos no depende de ellos sino de nosotros, y en ese sentido me temo que a veces somos más “cosas” que seres con sensibilidad. La consideración tenemos que hacerla en sentido opuesto. Yo mismo no me porté bien con Gonso en algunas ocasiones y descargué mi furia o mis enfados con él (obviamente dentro de unos límites más que “aceptables”), a día de hoy me reconcome un poco haberle dado un azote de más. Supongo que cuando eres adolescente eres gilipollas y los perros tampoco tienen la culpa de eso.

L.R.: ¿La ciudad más amable y permisiva para nuestros amigos peludos que te has encontrado?

D.P.: Tengo que decir que Madrid es cada vez más tolerante con los perros. Cada vez es más fácil viajar con un perro y eso es lo importante. Establecimientos, hospedajes, lugares de visita. No se puede negar la evidencia de que muchas veces son un miembro más de la familia, sanos y bien educados.

L.R.: Teatro, televisión… últimamente vemos que no paras, pero ¿nos puedes avanzar algo acerca de tus posibles proyectos para este 2022? ¿Habrá siguiente temporada de la serie El Pueblo y con tu personaje en ella?, esperamos que sí.  

D.P.: Ya se ha filtrado que habrá 4ª temporada de El Pueblo, así que muy contento de volver a jugar un rato con mi amigo Nacheras y darme mis pertinentes paseos por las Tierras Altas de Soria.

Mientras, seguiremos con la gira de teatro de Principiantes después del exitazo de la temporada en Madrid. Acabamos en Colombia con 4 funciones en Bogotá, así que de momento, el año viene de buen ver… ¡Muchas gracias!

¡Gracias a ti! Nos encanta todo lo que te viene por delante este año y esperamos que sigas teniendo largas conversaciones con Mochy y canciones guitarra en mano.

Quiosco

Lala Rod
Lala Rod
Que le gusten los perros. Imprescindible. Bueno, vale, a lo mejor imprescindible no, pero por lo menos que le gusten un poquito. No, ¿pero qué digo? ¡los tiene que amar! Claro que es imprescindible.LALA ROD “QUE LE GUSTEN LOS PERROS” “Que le gusten los perros”, éste podría ser un requisito en Tinder, como le pasaba a Diane Lane en la película que da nombre a esta sección, o la reflexión de cualquier persona que tenga perro y que esté pensando en compartir su vida con una pareja, amigo o familiar. O compañero de piso. Da igual. No cabe la más mínima duda, y es que a nosotros nos encantan los perros, de hecho al timón de iCruceros, reconozcámoslo, están Imanol y Conchi, pero también NOA y como esta revista es cinefila y dog friendly solo nos quedaba conocer a las mascotas de todos los artistas que ya formais parte de esta familia y los que vendréis.

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