Hay preguntas que pueden decirnos mucho más de una persona que una fotografía bien elegida o una descripción ingeniosa en una aplicación de citas. ¿Qué libro te ha marcado? ¿Qué historia te gustaría volver a leer por primera vez? ¿Qué autor consigue que pierdas la noción del tiempo?
Puede parecer una conversación de sobremesa, pero también podría ser el comienzo de una historia de amor. Al menos, esa es la idea que hay detrás de Readme, una nueva aplicación de citas que sitúa los libros, la lectura y el lenguaje en el centro de las conexiones personales.
La propuesta resulta curiosa en una época en la que muchas aplicaciones parecen invitarnos a decidir en segundos, deslizando un dedo hacia un lado o hacia otro. Frente a la importancia de la fotografía y la primera impresión, Readme plantea otra manera de acercarse a alguien: descubrir cómo se relaciona con las palabras, qué le interesa y qué tipo de conversaciones le gustaría mantener.
Suscríbete a revista FETÉN
Cine, lujo y experiencias únicas.
Recibe cada número de revista FETÉN directamente en tu bandeja de correo,
totalmente gratis.
Una cita que empieza por un libro
Readme nació de la mano de Banu Guler, fundadora de la aplicación de astrología Co-Star, y de la escritora y consultora creativa Emily Segal. Su planteamiento va más allá de reunir a personas que comparten una lista de autores favoritos.
La aplicación propone un cuestionario sobre preferencias literarias, lenguaje y formas de expresión. A partir de las respuestas, asigna a cada usuario uno de doce arquetipos lectores y utiliza esa información para facilitar encuentros con personas que también encuentran en los libros, las ideas y las conversaciones una parte importante de su vida. Así lo explica su presentación oficial en la App Store.
La idea no consiste necesariamente en encontrar a alguien que haya leído exactamente las mismas novelas, sino en descubrir afinidades en la manera de interpretar las palabras y relacionarse con el mundo.
Y aquí aparece una cuestión interesante: ¿hasta qué punto nuestros gustos culturales pueden acercarnos a otra persona?
Últimas ediciones
Irene Esser
La nueva edición de Revista FETÉN. Cine, hoteles, viajes, gastronomía, cultura y tendencias.
Leer la revista
Mariela Garriga
Hoteles con alma, grandes entrevistas, escapadas, gastronomía, cultura y experiencias.
Leer la revistaLo que leemos también habla de nosotros
No creo que una estantería pueda resumir por completo a una persona. Tampoco que elegir un thriller, una novela histórica o un ensayo revele automáticamente su carácter. Sería demasiado sencillo, y las personas somos bastante más complejas que nuestras bibliotecas.
Pero sí creo que los libros pueden abrir una puerta.
Cuando alguien nos cuenta por qué una historia le emocionó, qué personaje le hizo reflexionar o qué autor le acompaña desde hace años, comparte algo más que una preferencia cultural. Nos permite asomarnos a sus inquietudes, sus recuerdos, su sentido del humor y, a veces, a una parte de su intimidad que no aparece en una conversación superficial.
Además, los libros tienen una ventaja: ofrecen temas de conversación que no se agotan en un intercambio de frases previsibles. Una novela puede dar pie a discutir sobre el amor, la familia, la ambición, la justicia o las decisiones que tomamos. Y también permite discrepar, algo que no debería ser necesariamente un obstáculo para conectar.
Quizá no sea tan importante que dos personas lean lo mismo como que disfruten hablando de lo que leen.

¿Más afinidad o una nueva etiqueta?
La propuesta también invita a mirar con cierta distancia las aplicaciones de citas. Después de tantos perfiles, fotografías y fórmulas para captar la atención, resulta comprensible que surjan alternativas que intenten recuperar algo más personal.
Sin embargo, compartir gustos literarios no garantiza una relación feliz. Dos personas pueden adorar al mismo escritor y tener formas de vivir completamente distintas. También puede ocurrir lo contrario: que una conversación inesperada con alguien que lee otros géneros nos descubra un mundo nuevo.
El riesgo sería convertir la lectura en otra etiqueta con la que clasificar a los demás. Leer mucho no convierte automáticamente a nadie en una persona sensible, interesante o compatible. Lo importante no es presumir de biblioteca, sino lo que hacemos con aquello que leemos y la capacidad de escuchar, compartir y mantener una conversación de verdad.
En ese sentido, Readme parece más interesante como una invitación a conversar que como una fórmula infalible para encontrar pareja.
Hay historias que empiezan hablando de otras historias
Tal vez el atractivo de esta idea esté en algo bastante sencillo: los libros nos dan tiempo. Tiempo para imaginar, para comprender otras vidas, para cuestionarnos y para descubrir qué pensamos sobre asuntos que a menudo no abordamos en una primera cita.
Y, cuando compartimos esas reflexiones con otra persona, puede aparecer una afinidad que no estaba prevista. No necesariamente porque hayamos leído las mismas páginas, sino porque nos reconocemos en una pregunta, en una emoción o en una manera de mirar las cosas.
No sabemos todavía si Readme conseguirá transformar la forma de buscar pareja. Es una propuesta reciente y aún es pronto para valorar su alcance. Pero sí plantea una alternativa sugerente en un universo digital que muchas veces parece premiar la rapidez por encima de la profundidad.
Quizá el amor no empiece siempre con una mirada. A veces puede comenzar con una recomendación, una discusión sobre el final de una novela o la sorpresa de descubrir que alguien ha sentido algo parecido al leer las mismas palabras.
Y, si alguna vez nos preguntan qué buscamos en otra persona, tal vez no esté de más añadir una pregunta a las habituales: ¿qué estás leyendo?
Because compartir una vida es mucho más que compartir una biblioteca. Pero descubrir que una historia nos ha emocionado a los dos puede ser una buena manera de empezar a escribir la nuestra.











