Hay series que se ven y hay otras que se atraviesan.
“Salvador” pertenece claramente a este segundo grupo. La nueva apuesta de Netflix dirigida por Daniel Calparsoro no busca agradar ni acomodar al espectador: propone una experiencia dura, tensa y profundamente física, muy en la línea de un director que siempre ha trabajado desde lo visceral y lo cinematográfico.
Especial de Navidad & Estilo de Vida
Descubre nuestra edición más ambiciosa. Cine, tendencias 2026 y las experiencias de lujo más exclusivas en un formato digital interactivo de alta calidad.
EDICIONES ANTERIORES
DESLIZA PARA VER MÁS ➔Desde el primer episodio, la serie deja claro que no estamos ante un relato complaciente. La cámara se mueve con nervio, el ritmo es asfixiante y la atmósfera está cargada de una violencia latente que no siempre necesita estallar para hacerse sentir. “Salvador” incomoda, inquieta… y, aun así, te obliga a seguir mirando.
Luis Tosar y Patricia Vico: Pilares de un Thriller Intenso
El trabajo de Luis Tosar es uno de los grandes pilares de la serie. Su presencia domina la pantalla con esa capacidad tan suya de generar tensión incluso en el silencio. Pero no está solo. El reparto acompaña con solvencia y verdad, construyendo un universo creíble, oscuro y perturbador.
Queremos detenernos especialmente en Patricia Vico, una de las protagonistas, que firma un trabajo impecable, contenido y absolutamente creíble. Patricia, que fue portada de Revista FETÉN, vuelve a demostrar que atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera. No deja de encadenar proyectos, personajes y registros con una naturalidad que solo tienen las actrices que saben escuchar a la historia y ponerse al servicio de ella. Aquí está magnífica: sin excesos, sin gestos innecesarios, sosteniendo su personaje desde la verdad.
Suscríbete a revista FETÉN
Cine, lujo y experiencias únicas.
Recibe cada número de revista FETÉN directamente en tu bandeja de correo,
totalmente gratis.
Cine visceral en la era del Streaming
Más allá de la trama, que conviene no desvelar, “Salvador” es una serie que invita a pensar. No lo hace desde el discurso explícito, sino desde las situaciones, las miradas, los silencios incómodos. Es una ficción que plantea preguntas sin subrayarlas, que deja poso y que, una vez termina el episodio, sigue resonando.
Visualmente, la serie respira cine. Se nota la mano de Calparsoro en la planificación, en el uso del espacio, en la forma de rodar la acción y el conflicto. No hay artificio gratuito: todo está al servicio de una sensación constante de amenaza y de un relato que avanza con determinación.
“Salvador” no es una serie fácil. Es áspera, por momentos incómoda, incluso dura de ver. Pero precisamente por eso resulta tan adictiva. Porque hay algo en su crudeza que atrapa. Porque incomoda desde un lugar honesto. Porque no te deja indiferente.
Una propuesta intensa, bien interpretada y con un pulso cinematográfico muy marcado. De esas series que no se olvidan fácilmente… aunque a veces preferirías poder hacerlo.
Muy FETÉN.
Comunidad FETÉN
Análisis exclusivos de cine y cultura en tu buzón.
Suscribirme Ahora









