Por: Conchi Castañeira
Hay series que se ven. Y hay series que se viven.

El fenómeno de los dramas de época no se ha quedado en la pantalla. La estética, los salones iluminados por candelabros, los paseos entre jardines infinitos y los amores imposibles han despertado algo más que conversación en redes: han despertado ganas de viajar.
Desde FETÉN lo tenemos claro: cuando la ficción está bien contada, termina marcando rutas reales. Y hoy esas rutas pasan por la elegante ciudad de Bath y por los indómitos páramos de Yorkshire.

Bath: sentirte protagonista de “Los Bridgerton”
La arquitectura georgiana de Bath parece diseñada para el travelling perfecto. Fachadas de piedra miel, plazas circulares, avenidas simétricas y una atmósfera que invita a caminar despacio, como si en cualquier esquina pudiera aparecer Lady Whistledown.
No es casualidad que esta ciudad se haya convertido en uno de los grandes escenarios de “Los Bridgerton”. Pasear por Abbey Green o dejarse impresionar por la majestuosidad del Royal Crescent es, literalmente, entrar en la serie. El Museo Holburne, rodeado de jardines, añade ese toque aristocrático que tanto seduce en pantalla.
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DESLIZA PARA VER MÁS ➔Lo interesante es que Bath no es un decorado: es una ciudad viva que respira historia, literatura y elegancia. Aquí el viaje no consiste solo en “recrear escenas”, sino en comprender por qué esta estética sigue fascinándonos. Es orden, es romanticismo, es ritual social convertido en espectáculo.
Y sí, se puede recorrer cómodamente, a pie o combinando transporte público, dejando que la experiencia sea tan pausada como la propia serie.
Más allá de Londres: palacios y residencias reales
El universo de Bridgerton también se construye en torno a palacios y casas históricas situadas en los alrededores de Londres. Espacios como Hampton Court Palace o la elegante Ranger’s House, con su icónica fachada cubierta de glicinias, refuerzan esa sensación de opulencia contenida que define la serie.
Visitarlos es entender cómo el patrimonio británico se transforma en narrativa audiovisual. Son lugares reales que la ficción ha elevado a iconos contemporáneos.

Yorkshire: el alma salvaje de “Cumbres Borrascosas”
Si Bath representa el refinamiento, Yorkshire es todo lo contrario: viento, horizontes abiertos y una naturaleza que impone carácter.
La nueva adaptación cinematográfica de “Cumbres Borrascosas” ha vuelto a poner el foco en estos paisajes. Y es imposible no entender por qué. Los páramos, los muros de piedra, los cielos cambiantes… todo respira pasión y tragedia.
El pueblo de Haworth, con el Brontë Parsonage Museum, conecta directamente con el origen literario de la historia. No es solo un escenario de rodaje: es el lugar donde Emily Brontë escribió una de las novelas más intensas de la literatura universal.
Desde allí, adentrarse en los senderos que atraviesan los páramos es una experiencia casi cinematográfica. No hace falta música de fondo. El viento hace el resto.
Cuando la ficción impulsa el viaje
Lo que estamos viendo no es nuevo, pero sí cada vez más evidente: las series y películas influyen en la forma en que elegimos nuestros destinos. Queremos caminar por donde caminaron nuestros personajes favoritos. Queremos sentir esa atmósfera.
Pero en el fondo, el viaje va más allá del fanatismo. Viajar a Bath o a Yorkshire no es solo una excursión temática; es una manera de conectar con la historia, la literatura y la arquitectura que inspiran esas producciones.
Desde FETÉN siempre defendemos que el buen viaje nace de una emoción. Y pocas emociones son tan potentes como esa mezcla de estética, relato y memoria que ofrecen los dramas de época.
Si te atraparon los salones de la alta sociedad londinense o los amores imposibles en paisajes indomables, quizá no sea casualidad que ahora sientas el impulso de hacer la maleta.
Porque a veces el mejor souvenir no es una foto. Es la sensación de haber entrado, por fin, en la historia.










