Malquerida vuelve a latir en el Teatro Español
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Hay clásicos que uno cree conocer hasta que los ve interpretados delante de sí mismo. Eso pudo advertir el viernes la Revista Fetén en el Teatro Español en el estreno de Malquerida, la versión dirigida por Natalia Menéndez y producida por Mónica Regueiro de la famosa obra de Jacinto Benavente.
Este montaje llega además en un momento simbólico: el centenario del Premio Nobel de Literatura concedido a Jacinto Benavente. Este clásico regresa al escenario con una lectura que conserva la esencia del texto de Benavente y deja que su tensión emocional y sus conflictos hablen directamente al público.
El montaje, adaptado junto a Juan Carlos Rubio, forma parte de una producción de Producciones Off, con producción ejecutiva de Mónica Regueiro, que demuestra una apuesta firme por rescatar grandes textos y volver a ponerlos en pie para el público de hoy de una manera muy especial.
La historia se sitúa en una hacienda donde se celebra la pedida de boda de Acacia. Sin embargo, lo que debería ser una fiesta termina envuelto en sospechas cuando el prometido aparece asesinado. A partir de ahí, el ambiente se va cerrando poco a poco: los rumores del pueblo, las miradas, las palabras que se dicen a medias.
En el centro de la función está Aitana Sánchez-Gijón, que encarna a Raimunda con una intensidad que atraviesa la sala. Su interpretación tiene algo magnético: cuando entra en escena la mirada se dirige inevitablemente hacia ella. Construye un personaje fuerte, lleno de capas, que se mueve entre la firmeza de una mujer acostumbrada a sostenerlo todo y la fragilidad de quien intuye que la verdad puede arrasar con lo que ama.
«Por quererte quien te quiere
te llaman la Malquerida.», canta la copla.
A su lado, Goizalde Núñez compone una Juliana llena de energía y carácter. Juliana es la criada de la casa de Raimunda, una figura que observa de cerca todo lo que ocurre en la hacienda y que ayuda a que el espectador entienda las tensiones que atraviesan a la familia. Núñez construye el personaje con una interpretación muy expresiva, pasional y, también, cómica aportando algunos de los momentos de mayor intensidad emocional de la función.
Uno de los papeles más delicados es el de Esteban, lo encarna Juan Carlos Vellido. Se trata de un personaje complejo que sostiene buena parte de la tensión de la obra. Vellido lo aborda manteniéndose siempre dentro del personaje incluso cuando la tragedia alcanza su punto más alto.
También destaca Dani Pérez Prada, que interpreta a El Rubio, el capataz de la hacienda. El actor logra construir un personaje inquietante que contribuye a avivar los conflictos que atraviesan la historia. El reparto se completa con Lucía Juárez, Antonio Hernández Fimia y Alex Mola, que interpretan a los personajes más jóvenes de la historia.
Sus papeles no son sencillos: la obra exige sostener emociones intensas y conflictos que van creciendo a lo largo de la función. Los tres defienden con solvencia esos personajes, especialmente Lucía Juárez.
Vista desde la butaca, esta Malquerida confirma algo que el teatro demuestra una y otra vez: los grandes textos clásicos siguen hablando de nosotros cuando se interpretan con verdad. La función concluyó con una ovación prolongada del público, que reconoció el gran trabajo de un reparto que sostuvo con impresionante intensidad una tragedia donde el amor, el deseo y el poder se entrelazan hasta no poder distinguir los límites.










